¿Qué fue de ese poema que no pude atrapar, el que pasó rengueando frente a mí con las alitas rotas?

jueves, diciembre 24, 2015

Corazón de Almagro.

Almagro tiene un corazón que late al ritmo del tango... A la altura del sol, observa a los músicos, a los bailarines y a todo aquel que decide visitar su hogar.
Se comenta que los días de luna llena tiene la suerte de ver una fortuna de personas que danzan al compás de las guitarras. Entre copas de vino y vasos de cerveza, los murmullos y las risas se hacen oír. Las noches en que el cielo se llena de nubes, los visitantes disminuyen... En esas ocasiones, el corazón decide prestar más atención a cada mesa, a cada baile. Descubre la pasión de algunos al bailar y el intento de otros por poder coordinar un par de pasos con su pareja. Se sorprende al detectar más de un idioma. Un inglés por acá, un portugués por allá... ¿Eso es italiano? ¿Están hablando en francés? Y así se pasa el resto de las horas deleitándose con las melodías que salen de esas voces nocturnas.
Más de una vez se sonroja al encontrar a dos amantes besándose en algún rincón del salón; otros, más osados, se besan en la pista o sentados en el medio bajo la luz de algún reflector.
Le gusta jugar a las adivinanzas... Intenta descifrar si ese fue un primer beso, si aquel es uno prohibido o si acaso esos otros festejan un aniversario. Los que más disfruta son los primeros... Elige a dos que están sentados y primero examina los movimientos del muchacho: como quien no quiere la cosa, le roza la pierna con su mano, se le acerca fingiendo no escuchar... Al notar que no hay ningún indicio de molestia de parte de la chica, despacito va acercando su silla a la de ella... Sigue haciendo chistes, habla de nimiedades y ¡zas!, la mira fijo... Mientras tanto ella que se venía haciendo la tonta, la linda, dejándose tocar, dejando invadir su espacio, recibe esos ojos expectantes y en un acto reflejo baja la mirada y ríe... Él le dice: "Te quiero besar". Ella contesta: "Besame". Y después de tanto coqueteo el beso llega y se regalan dos sonrisas tímidas, nerviosas, pero felices y ansiadas.
No hay dudas de que el anfitrión de la casa cobija a cada uno de sus invitados, creando un clima cómodo, íntimo e inolvidable. Nunca nadie salió por la puerta sin hablar de él, sin resaltar sus bellas cualidades. Todos, incluso el más atorrante que lleva a una chica a su hogar solo para conquistarla, hablan de él.
Mundo mágico si los hay... Secretos que quedarán guardados siempre en la memoria de aquel corazón.





1 comentario:

paste alvarez dijo...

¡Qué lindo! Está bueno. Yo entendí que hay un corazón que observa, que ve cómo las personas lo nombran o utilizan, pero que siempre aparece, tanto en el amor o en algún chamuyo. Bah, así lo interpreté yo :)!